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| educación en valores - objetivos |
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Desde el objetivo de la educación integral y la educación personalizada nos planteamos orientar el proceso de aprendizaje de los valores, actitudes y normas que incidirán, inicialmente, en su comportamiento y, posteriormente, en su personalidad.
Sabemos que:
- Las personas actuamos condicionadas por unas actitudes aprendidas, que son, de alguna manera, reflejo de nuestra escala de valores.
- Las actitudes y valores son consecuencia del tono cultural, moral, social, afectivo... que subyace en la familia, la escuela, las instituciones y la sociedad que nos ha tocado vivir.
- La escuela es, por tanto, un agente más que incide, de forma positiva o negativa, sistemática o no, en la adquisición de actitudes de sus alumnos.
Nuestro propósito será
Sistematizar el proceso de interacción con nuestros alumnos a fin de transmitirles, a través de esta interacción, actitudes y valores positivos para la persona y la sociedad.
Pasos que seguiremos en este proceso serán los siguientes:
- Establecer las características que consideramos más importantes en la persona y los valores y actitudes a transmitir.
- Desarrollar a partir de ahí, la normativa de Centro, orientar las actividades pedagógicas, la interacción profesor-alumno, los procedimientos educativos y los programas de intervención.
Todos los profesores somos los responsables de la puesta en funcionamiento de este proceso.
- Cada uno tendrá la función de seleccionar, jerarquizar y contextualizar, dependiendo de las características del grupo: edad, circunstancias, variables afectivas, etc.
- El tutor es el profesor que más encarecidamente se preocupará de esta transmisión con su grupo. Las clases de tutoría serán los tiempos que específicamente dedicaremos a este cometido.
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| educación en valores - FINALIDAD EDUCATIVA |
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Los padres y profesores debemos transmitir a nuestros niños y jóvenes la confianza de que siempre estamos allí, dispuestos a dar un amor incondicional que atenderá sus necesidades. Los niños deben aprender a comportarse y a entender lo que “está bien” y lo que “está mal”. El adulto, padre o profesor, debe poner los límites de lo que está y no está permitido hacer. La interacción con nuestros hijos o alumnos, debe tener un guión, no puede ser neutra, necesariamente debe estar cargada de valores que son los que van a dar los referenciales que formen carácter y guíen la personalidad.
Las finalidades educativas son valores en la medida que son opciones, preferencias, elecciones. La educación presupone una cierta concepción de la persona y de la sociedad.
La labor educativa de Areteia se encamina, en este sentido, a conseguir que asuman:
- Una mente disciplinada, capaz de alcanzar metas adecuadas a cada persona, a través del entrenamiento y la disciplina.
- Una mente sintética, que complemente el desarrollo de aptitudes básicas y disciplinas tradicionales con el de la capacidad de precisión y síntesis de manera productiva.
- Una mente creativa. Desarrollo de la creatividad de cada alumno de manera individualizada, aplicando las nuevas tecnologías.
- Una mente respetuosa, educada en la comprensión de la diferencia, tanto si se refiere a la diversidad de personas, como a sus actuaciones o a su pensamiento.
- Una mente ética, regida por la integridad y guiada por el desinterés personal; dispuesta a establecer lazos con otros individuos y con otras culturas y a asumir responsabilidades.
En Areteia creemos que:
“Educar a una persona mental y no moralmente es una amenaza para la sociedad” (Theodore Roosevelt)
“Aquel que conquista a otros es fuerte; aquel que se conquista a sí mismo es poderoso” (Lao-Tse) |
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