Areteia se fundó, como colegio privado, en el año 1980 bajo la iniciativa de los socios fundadores (Carmen Castelló, Samuel Vidal y Carlos Carnicero) con el ánimo de crear una institución educativa de calidad, que permitiera que todo alumno en edad escolar tuviera la posibilidad de crecer y progresar en el desarrollo de su aprendizaje en el “saber”, en el “estar” y en el “ser”.
En el curso 2007-2008 nos integremos en el grupo Nuevo Ágora Centros Educativos (N.A.C.E.) www.nace.edu.es, porque entendimos que era una oportunidad de crecimiento, en colaboración con otros colegios, para dar continuidad y progreso a nuestro proyecto empresarial y educativo.
Somos un equipo que nos une una forma común de entender la educación y que hace que nuestro quehacer esté orientación a conseguir una meta educativa:
Que nuestros alumnos progresen sintiéndose bien
consigo mismos y con los demás.

Sabemos que
· Las personas somos diferentes y cada alumno construye su aprendizaje en función de sus capacidades, habilidades y destrezas, de su nivel de lenguaje, de las conductas y hábitos aprendidos, de los rasgos personales. Cada persona tiene su propio ritmo de evolución y, por tanto, su propio ritmo, proceso y nivel de aprendizaje.
· Todos los alumnos pueden aprender “mucho”, pero no todos igual. En una educación obligatoria el objetivo es que los alumnos aprendan, progresen, desarrollen su capacidad de aprende, por ello, enseñaremos a todos con el mismo empeño e interés. Los ajustes curriculares serán la forma de respetar a todos.
· Los alumnos que presentan dificultades de aprendizaje, ya sea por retraso o por déficit, pueden aprender igualmente “mucho” si se respeta su peculiar estilo de aprendizaje. Una escuela que administre el currículo por igual a todos sus alumnos, genera fracaso en aquellos que no tienen posibilidad para ajustarse a la media. El alumno medio no existe
· “Todo niño es curioso y le gusta aprender”. Para que el alumno aprenda es preciso enseñar el objeto de estudio con entusiasmo, saliéndose de la rutina, sorprendiéndole con lo nuevo, pero para aprender, la mente debe estar en activo, en actividad se asimila a gran velocidad, aburrido no se aprende. Es fundamental captar la atención del alumno, su interés y motivación, participando en su propio proceso de aprender.
· “Cada alumno es una incógnita por descubrir y cuando se le descubre y se llega a él, es fácil de educar”. La valoración y la confianza son dos aspectos fundamentales para construir una interacción educativa.
· “Cada alumno puede ser un componente importante para el grupo”. Demostrarle su valía personal y lo que puede aportar al grupo contribuirá a fomentar su autoestima.