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No sería posible ni tan siquiera hablar de sistema educativo sin tener en cuenta, además de las aptitudes y los conocimientos que deberá alcanzar el alumno al final del proceso educativo, la clase de persona que se pretende formar.
La labor educativa de Àgora Masia Bach se encamina, en este sentido, a conseguir que nuestros alumnos asuman:
- Una mente disciplinada, capaz de alcanzar metas a través del entrenamiento y la disciplina; y capaz de dominar las principales formas de pensar creadas por el ser humano, es decir, la ciencia, las matemáticas, la tecnología y los pensamientos histórico, filosófico y artístico.
- Una mente sintética. Más allá de las aptitudes básicas y las disciplinas tradicionales, ante una cantidad excesiva de información nuestros alumnos deben ser capaces de resumir con precisión y sintetizar de forma productiva, lo que comporta haber alcanzado un pensamiento de carácter interdisciplinario.
- Una mente creativa. Cada vez más valorada por la sociedad a medida que, todo aquello que está regido por la aplicación de reglas, se ejecuta con mayor rapidez y precisión aplicando las nuevas tecnologías.
- Una mente respetuosa, educada en la comprensión de la diferencia, tanto si se refiere a la diversidad de personas como a sus actuaciones o a su pensamiento.
- Una mente ética, regida por la integridad y guiada por el desinterés personal; dispuesta a establecer lazos con otros individuos y con otras culturas, y a asumir responsabilidades.
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