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Educación integral

Fundamento de la educación integral

Fundamento

El proyecto educativo de los Centros NACE tiene como fundamento la educación integral de sus alumnos como personas, lo que conlleva:

  • El desarrollo adecuado de su propio cuerpo, una vida saludable.
  • El desarrollo preciso y armonioso de su emotividad y de su sensibilidad.
  • Un desarrollo intelectual que agudice su curiosidad y su creatividad.
  • Un desarrollo personal que le haga dueño de su vida y le posibilite para alcanzar sus sueños.

Inicio

Comenzamos por aquello más básico en el proceso de maduración de niños y jóvenes, conseguir que sean personas saludables, con buenos hábitos de vida y una adecuada imagen de sí mismos.

Para conseguirlo, procuramos una alimentación equilibrada y adecuada a su edad y a sus necesidades; la supervisión de su crecimiento y la detección de posibles anomalías o retrasos madurativos; la adquisición de hábitos deportivos y el ejercicio de diferentes tipos de actividades físicas.


Emotiva

Paralelamente, iniciamos también la educación del alumno en el desarrollo armonioso de su emotividad, que le ha de permitir relacionarse adecuadamente consigo mismo y con los demás, y que le preparará para enfrentarse a los retos que la vida y la convivencia le deparen.

Para ello impulsamos el desarrollo de sus inteligencias personales, tanto en relación a sí mismo como a los demás. Y el conocimiento y la capacidad de controlar las propias emociones, de motivarse, de reconocer las emociones ajenas y de saber comunicarse con los demás.


Desarrollo Intelectual

Finalmente, aunque también en paralelo, abordamos el desarrollo intelectual, entendiendo que inteligencia es saber pensar, pero también tener ganas o valor para hacerlo.

El aprendizaje de nuestros alumnos comporta un estímulo constante para que sean personas curiosas, que amen encontrar la verdad; para que tengan una alta capacidad de concentración y de atención; para que ejerciten la memoria adecuadamente; para que sean capaces de encontrar la respuesta válida a través del pensamiento.

Estos estímulos recorren de forma transversal cada una de las áreas de conocimiento. Así, la estimulación de la inteligencia lingüística, de la lógico-matemática, de la musical, etc.


Motivación/Afectivo - Emocional

Por otra parte, para que se produzca adecuadamente la actividad educativa, se requiere, junto a un determinado desarrollo o maduración cognitiva, un determinado grado tanto de motivación como afectivo-emocional. El alumno está motivado para aprender si percibe los logros académicos como significativos y valiosos y, consiguientemente, dedica a sus actividades el esfuerzo suficiente y las técnicas adecuadas.

Hoy podemos beneficiarnos de los nuevos avances de las ciencias humanas y de la naturaleza para mejorar la acción educativa. Las ciencias del cerebro nos han mostrado las ilimitadas posibilidades de nuestra mente si sabemos potenciarla y acelerar el aprendizaje. La primera edad (educación infantil) resulta decisiva en el proceso de aprender, ya que los sistemas del niño son más flexibles y se adaptan con facilidad a las nuevas condiciones. La estimulación temprana posibilita mejores desarrollos del cuerpo y de la mente, y nos abre a una superior comprensión de la realidad.


Objetivos Globales

Objetivos Globales

Por ello, en nuestros centros se pone un especial énfasis en la preparación del alumno para el ejercicio responsable de su libertad de acuerdo con los siguientes objetivos globales:

  • Aprender a hacer. Aprendiendo en primer lugar a hacer que su existencia devenga provechosa y su autoestima sea un arma poderosa para lograr sus sueños. Ello implica la asunción de una serie de hábitos de vida que le lleven a vivir una relación creativa y autónoma con el mundo: aprender a manejar adecuadamente su cuerpo (imagen corporal); aprender a relacionarse con los demás y consigo mismo (inteligencia emocional); aprender a hacer “cosas” (inteligencia técnica); aprender a hacer relaciones (inteligencia moral y ética).
  • Aprender a aprender. Aprender no consiste sólo en adquirir y acumular conocimientos, sino también en ser capaz de buscar la información, saber procesar esa información y saber utilizarla en el momento y en la dirección oportunos: técnicas adecuadas de estudio; uso de las TIC; pensamiento de orden superior; metacognición; aprender a pensar.
  • Aprender a ser. El fin de todo proceso educativo es posibilitar al alumno que encuentre su propio camino hacia la felicidad. Y ello comporta la capacidad para adaptarse a la complejidad de la vida y a la vertiginosa aceleración del cambio, de forma que sea flexible, abierto y comprensivo, pero firme en sus criterios. Sólo así podrá aportar la plenitud de su personalidad al grupo, sin dejarse llevar, sin diluirse. Y el grupo será mucho más rico, porque la personalidad de cada uno de sus componentes también lo será.

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